1.03.2007

Aguas y desagües

Tres cuartas partes de nuestra planeta son agua. Planeta Agua. Tierra Agua. Pese a ello y como gran contraste, el agua es un bien escaso y además está desigualmente repartida. Somos conscientes y hemos sido informados de la necesidad de reducir nuestro consumo de aguas (bien de forma directa, mediante medidas de control de goteos de nuestros grifos, cisternas de doble tiro, consumo racional, etc...).

Ahora bien, si el abuso en el agua es importante, no lo es menos el uso que hayamos hecho de estas aguas. Así es, el agua, que finalmente hemos utilizado, debe llegar a nuestros desagües -a la red de alcantarillado, en suma- lo más limpia posible y desde luego, MINIMAMENTE CONTAMINADA.

Ello supone en principio que no podemos considerar ni al fregadero ni al inodoro de nuestros hogares como una segunda o tercera bolsa de basura; es decir, no debemos arrojar a ellos todo aquello de lo que nos queremos desprender. El aceite, disolventes, etc... no deben arrojarse jamás por nuestros desagües. El inodoro no es un agujero mágico en el que podamos arrojar cualquier cosa. Lo que echamos a él no se desintegra ni de evapora mágicamente, sino que sencillamente se transporta de un sitio a otro...
Todo lo que tiramos por un inodoro...




se desplaza



para terminar en el mejor de los casos en una depuradora, en la que nuestras "aguas sucias" deberan ser tratadas y en el peor de los casos directamente en un río, barranco...






Por tanto, que exista una planta depuradora, no significa que podamos cruzarnos de brazos y que no nos preocupemos de la calidad de nuestras aguas, es decir, que lleguen lo más limpias posibles, ya que cuanto más contaminadas estén nuestras aguas, más complicado será el proceso de depurado y los lodos o fangos a este proceso asociados más complejos de tratar.

Etiquetas: ,